martes, 22 de octubre de 2013

Menor que tres.



[...]
_Pues de la misma forma que una mirada puede hacerte temblar como la hoja de un árbol a finales de Septiembre... Y darte la fuerza como para mover montañas, mares y razas, puede traspasarte como cuchillo invisible, llenar tu corazón con la sangre derramada, convertirse en corriente eléctrica y conectar con todas tus emociones, crearte un escudo impermeable, al cual ninguna prenda de ropa es capaz de estar a la altura. Te puede hundir, y puede ser tu salvavidas. Es como lo opuesto a la catatonia, ¿me explico? Te da energía. Es algo que no ha sido, no es, ni será nunca tuyo. Pero así lo sientes. Porque a pesar de no serlo, va a poseer cada recoveco de tu alma, cada lugar recóndito de tu ser.

>>Mas, he de advertirte... Todos los mortales tendéis siempre a racionalizarlo todo, ordenarlo y darle un sentido. Y así, joven amigo, con este intento morirá tu cordura, pues no hay lugar en la mente que acoja al caos.